Uno de los objetos más inquietantes que nos ha dejado la cartografía es sin lugar a dudas, el llamado "Mapa de Piris Reis", una carta náutica realizada en base a otros muchos mapas recopilados por el almirante otomano (turco) Piris Reis en el año 1513.

En el año 1929, el teólogo alemán Gustav Adolf Deissmann solicitó al arqueólogo Halil Edhem revisar el sótano de un palacio turco que albergaba mapas antiguos. En aquel sitio, Edhem localizó un artículo misterioso: el fragmento de un pequeño mapa pintado sobre piel de gasela. Inicialmente, creyó que se trataba de un mapa antiguo cualquiera.

Pero, tras una minuciosa inspección, hubo un detalle que terminó llamando la atención de Deissmann. Finalmente lo identificaron como el mapa de Piri Reis, que incorporaba la única copia conocida de un mapa de Cristóbal Colón.

La historia comenzó en 1501, cuando los otomanos capturaron siete naves cerca de las costas españolas. Al frente de la flota se encontraba el capitán Kemal Reis. Uno de los prisioneros decía poseer un mapa dibujado por el propio Cristobal Colón, por lo que Reis envió a su sobrino Piri para estudiar el documento.

10 años después, y tras reunir unas 20 fuentes cartográficas de otros saqueos (existe una nota en el mapa que asegura este hecho), Piri Reis elaboró su propia carta de navegación que fue presentada ante el mísmisimo sultán Solimán el Magnífico, quien, impresionado, lo premió, ascendiéndolo a la condición de almirante.

"Algunos creen descubrir en el mapa una representación de la Antártida, con sus costas carentes de hielo y conectadas a Sudamérica".

 

El mapa incluye abundantes anotaciones y representaciones precisas de las Islas Canarias, las Azores, las Islas Atlánticas y Japón. Lo mejor vino cuando localizaron una "representación" de la Antártida.

La pieza cartográfica no sólo "mostraría" la supuesta costa de la Antártida, también "revelaría" las proporciones del continente sin la cubierta de hielo. Se supone que esas costas no eran visibles desde hacía 6 mil años. A partir de aquí, el mapa se convirtió en el centro de debate entre cartógrafos, historiadores e investigadores durante décadas.

 

Fragmento del mapa de Piri Reis.

La teoría de Charles Hapgood

En 1965, el profesor Charles Hapgood de la Universidad de New Hampshire, estudiaría el mapa junto a varios de sus alumnos. Los alumnos detectaron con facilidad la descripción de los mapas relativa a la costa de la Antártida. Sin embargo, se dieron cuenta de otra situación que otros pasaron por alto. El mapa de Piri Reis se trazó empleando la proyección de Mercator. Esta clase de proyección cartográfica permite elaborar mapas con curvatura más precisa al trasladarlos del papel al globo.

 

 

Lo curioso es que los cartógrafos europeos no emplearon dicha técnica sino hasta 1569. Nuevamente, este mapa parecía adelantado a su época. Para Hapgood, el aspecto más relevante del mapa era la ilustración de una Antártida sin hielo. Entre todos los mapas citados por Reis, ninguno presentaba tal cosa. La fuente tuvo que ser un mapa con miles de años de antigüedad, y hasta la fecha no se conoce la existencia de algo así.

 

Irremediablemente, las observaciones de Hapgood condujeron a una de las hipótesis más populares entre los misterios de la humanidad. Dichas ilustraciones sólo serían posibles si antiguos marineros hubieran trazado un mapa de la costa antártica. Obviamente mucho antes de que se congelara hace unos 6,000 años.

El profesor observó en la representación topográfica de esa costa, una precisión que sólo pudo alcanzar una sociedad con capacidad para cartografiar desde el aire (Ya saben... algo así como naves voladoras "Extraterrestres"). Hapgood supuso que Piri Reis empleó uno de esos mapas antiguos para crear el propio, pero nunca lo citó. Una conclusión así implicaba que toda la historia que conocemos sobre civilizaciones pasadas, quedara totalmente rrada.

Hasta donde sabemos, las civilizaciones antiguas no contaban con tecnología o herramientas para trazar un mapa de los continentes a esa escala. Entonces, ¿cómo lo hicieron? (¿Globos, Naves intraterrenas, Vinamas o tal vez la alfombra voladora del Rey Salomón?)  Historiadores y académicos empezaron a especular sobre el tema. Y de la nada, investigadores paranormales empezaron a sugerir la intervención de extraterrestres. Otros teorizaron que la civilización de la Ciudad Perdida de Atlantis tuvo que ver con este mapa.

Charles Hapgood.

Las anomalías en el mapa de Piri Reis

Los escépticos no se quedarían de brazos cruzados y empezaron a escudriñar el mapa de Piri Reis. Partiendo de los hallazgos de Hapgood, llegaron a nuevas conclusiones. En primer lugar, encontraron diferencias sustanciales entre los tamaños de diversas líneas costeras del antiguo mapa respecto a los mapas modernos.

 

Hapgood señaló que podrían ser errores cometidos por Reis al copiar los trazos. Para remediar el problema, el profesor añadió las secciones “faltantes” basado en los mismos mapas que utilizó Reis. No tardó mucho antes que surgieran los problemas. Al completar algunas de las zonas vacías y alterar tierra firme para explicar los errores, Hapgood encontró un mapa con cinco ecuadores separados.

 

   

Fac! Según los detractores!

Fac! Según los detractores!

Pese a esto, el documento siguió cautivando a otros investigadores. Uno de ellos fue Erich von Däniken, quien no tuvo reparo en repetir la hipótesis de Hapgood sobre la influencia extraterrestre.

La Antártida sin hielo

El mapa de Piri Reis destacó por la precisión con que representaron la Antártida. Pero, los detractores se apresuran a advertir que la Antártida en ese antiguo mapa no guarda parecido alguno con el continente real. Por otro lado, algunos investigadores consideraron la posibilidad de que la tierra firme de la Antártida sufriera alteraciones con el paso del tiempo.

Imagen de Bedmap2 del lecho rocoso de la Antártida. Goddard Space Flight Center – NASA.

Con todos los errores acumulados, pronto se hizo evidente que aquella representación de la “Antártida” en el mapa probablemente ni siquiera era el continente. Y es probable que la respuesta a muchos de los misterios en el mapa de Piri Reis se encuentre en las fuentes que dejó su autor.

Irónicamente, algunas anotaciones de Reis parecen respaldar la teoría de Charles Hapgood. Señaló que se trataba de una región extremadamente “calurosa” y “llena de serpientes”. Aunque estas descripciones no encajarían con lo que sabían sobre la Antártida hasta ese momento, describían a la perfección la selva amazónica.

A pesar de todas estas conclusiones y hallazgos, el mapa de Piri Reis sigue asombrando y desconcertando a los investigadores hasta nuestros días. No existe una versión “oficial” sobre el origen del mapa, por lo que la interpretación depende de cada persona que lo estudia.

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