Cuenta la leyenda que para el siglo XII, cuando un grupo de monjes tibetanos del Asia Central salieron a recolectar frutos al bosque, vieron a un oso agonizante que se frotaba contra la corteza de un árbol.

Al paso de los días, los religiosos asombrados encontraron al animal rebosante de vitalidad y lleno de fuerzas. Pronto acudieron al árbol de donde el oso extrajo un líquido vital proveniente de unos hongos cristalinos. Fue así, como los monjes los conservaron y probaron los poderes curativos que entregaban al tomarlos.

 



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El lugar de origen de los gránulos tibicos es incierto. Si bien su nombre lleva a pensar que son originarios del Tibet, también se cree que provienen de China e incluso de Oaxaca en México, donde se les conoce como algas marinas, bulgaros de agua o granillos.

Otras fuentes afirman que son una adaptación de los gránulos de leche (kefir), que con el paso de los años se adaptaron al agua alimentándose de azúcar y fructuosa.

Pasando de mano en mano y de frasco en frasco son conocidos por varias culturas nombrados como tibis, tibiches, kéfir de leche (yogurt de pajaritos) agua, búlgaros de agua, granillos, granizo, hongos chinos, granos de agua de kefir, granos de azúcar de kefir, cristales japoneses de agua y abejas de lafornia.

 

Se dice que la Madre Teresa de Calcuta, en uno de sus viajes por China, tuvo la oportunidad de conocer a los monjes tibetanos que le enseñaron el uso de estos hongos milagrosos. Fue ella la que los sacó de los templos y los dio a conocer con la finalidad de aliviar las dolencias de los más pobres, pero con la condición de que nadie se atreviera a venderlos jamás.

Los grupos indígenas mixtecos y zapotecos, preparaban un brebaje endulzado con panela o piloncillo fermentado con estos gránulos que la madre naturaleza les proporcionaba, beneficiándose de sus innumerables propiedades.

En la actualidad el consumo de probióticos se ha popularizado gracias a todos los beneficios que aportan. Entre las propiedades de los hongos milagrosos destaca su riqueza en minerales. Contiene fósforo, calcio, magnesio, vitaminas B, C, K, e incluso aminoácidos que forman proteínas. Además de proteger la flora intestinal, prevenir enfermedades como cáncer de colon, reducir niveles de colesterol, regular la presión arterial, ayudar con la pérdida de peso y reforzar el sistema inmunológico.

Lo que se aporta a quienes leen este sitio, es una interpretación de ciertas fuentes. La interpretación propia de dichas fuentes. Y pueden estar equivocadas. Más aún, divulgamos para aprender, y aprendemos más cuando nos equivocamos y nos corrigen.

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