Jane Toppan, "el ángel de la muerte"
Jane Toppan, nacida como Honora Kelley, fue una asesina en serie estadounidense. Después de su arresto en 1901, confesó 31 asesinatos, aunque se sospecha que sus víctimas pudieran ser muchas más. Ella declaró que su ambición era "haber matado a más gente que cualquier otro hombre o mujer que haya existido"

Jane Toppan fue una sociópata cruel que no dudó en manifestar que quería convertirse en la persona con más víctimas mortales en el mundo. Jane Toppan nació en 1854 bajo el nombre de Honora Kelley. Con la muerte de su madre cuando aún era una niña pequeña y el abandono en un orfanato por parte de su padre, ella pasó al cuidado de la familia Toppan, tomando el nombre del matrimonio al que ayudaba en los quehaceres.

Jane permaneció con ellos hasta que ingresó a la escuela de enfermería. Su rencor por la vida se acrecentó cuando fue abandonada por su prometido, lo que le provocó una fuerte crisis nerviosa e incluso intentó suicidarse.

En la escuela de enfermería, Jane Toppan se destacó como una de las mejores estudiantes. Allí descubrió el poder de muchos fármacos, en especial los opiáceos como la morfina y la atropina.

Cuando ingresó al hospital general de Massachussets, inició su experimentación suministrando estos medicamentos y terminó siendo despedida cuando algunos de los pacientes a su cuidado murieron misteriosamente. Luego de esto, comenzó a trabajar como enfermera particular teniendo algunos problemas con clientes por pequeños robos, aún así, continuó su carrera siendo considerada una enfermera sensible y paciente con los ancianos y enfermos a su cargo. Sin embargo, muchos de ellos murieron mientras los cuidaba. Jane Toppan permanecía conmovida a su lado al dar sus últimos suspiros, pero nadie observó nada extraño. Las víctimas de Jane no se restringieron a sus pacientes, también dio fin a sus caseros y a quien se crió como su hermanastra, Elizabeth.

Pero el fin de sus asesinatos llegó cuando se instaló en la casa de la familia Davis. Aunque estaba al cuidado del anciano Alden Davis, Toppan mató a la esposa, a dos de sus hijos y al propio Alden.

Regresó a Boston y trató de seducir al viudo de su hermanastra, pero antes sacó del camino a la hermana de este, envenenándola. Para ganarse su agrado, también le suministró una dosis de sus letales pócimas para que una vez enfermo ella pudiese salvarle la vida; pero él no cayó en sus tretas y la echó a la calle.

Para entonces, los familiares de los Davis habían mandado a exhumar el cadáver de una de las hijas de la familia, descubriéndose que murió envenenada. De inmediato se señaló como culpable a Jane Toppan y fue apresada.

La desalmada enfermera confesó 31 crímenes pero quienes han estudiado su caso, aseguran que fueron aproximadamente 70 personas las que murieron a causa de sus mortíferas dosis. En el juicio en su contra llevado a cabo en 1902, se la consideró una débil mental luego de que dijera que su máxima ambición "era matar a más gente que cualquier otro hombre o mujer que haya existido".

Se dice que más que ambición, Jane Toppan mataba por diversión y que incluso experimentaba un morboso placer cuando veía morir a sus víctimas. Fue hallada no apta para ser juzgada debido a su locura y fue enviada a un asilo de enfermos mentales donde murió en 1938, a los 84 años.

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