El origen de la vida en Tierra es uno de esos enigmas fascinantes que puede que no lleguemos a resolver nunca. Existe cierto consenso, por las evidencias científicas acumuladas hasta ahora, en afirmar que la vida en nuestro planeta probablemente comenzaría hace al menos 3 800 millones de años.

Existe, sin embargo, otra hipótesis alternativa a la del origen de la vida en la misma Tierra y de connotaciones fascinantes: la panspermia, que viene a decir que la vida habría surgido fuera de nuestro planeta. Aunque la idea pueda parecer descabellada, en los últimos años se han ido acumulando evidencias que muestran que no sería tan complicado que ciertas moléculas orgánicas que son fundamentales para la vida sí que se hubieran formado más allá de nuestras fronteras y llegado a la Tierra a través de meteoritos.

Pero vayamos por partes: ¿a quién se le ocurrió la idea de la panspermia? Se dice que en el siglo V a d. C, el científico griego Anaxágoras ya hablaba de que la vida se habría dispersado por todo el universo en forma de semillas. A principios de siglo XX, El químico sueco y premio nobel Svanté Arrhenius propuso que las esporas bacterianas resistentes eran impulsadas por viento solar de una estrella a otra. Arrhenius llegó a calcular, incluso, el tiempo que tardaría una espora terrestre en alcanzar Plutón: cuatro meses. Además, dicha espora llegaría a Alfa de Centauro en tan solo 7 000 años.

La bióloga Lynn Margulis, a quien debemos avances tan importantes en biología como la teoría endosimbiótica, se mostraba escéptica con la panspermia. No obstante, en el libro ¿Qué es la vida?, escrito junto a su hijo Dorion Sagan, realiza una interesante reflexión: “Si la vida comenzó en el espacio exterior, el estudio de cómo surgió se podría aplicar a cualquier otro planeta distinto de la Tierra. De hecho, la Tierra misma está suspendida en el vacío, así que, se mire como se mire, la vida se originó en el espacio”.