
Kinich Ahua era el dios del Sol. Según algunos relatos, Ixchel, la Luna, era su pareja.
Era el gobernante de los dioses, y como tal solucionaba los problemas y disribuía las tierras entre los diferentes pueblos.
Para los mayas era importante no hacerlo enfadar, ya que podría traer enfermedades y causar sequías. Era idolatrado con sacrificios de sangre y danzas antes de empezar alguna batalla, buscando su protección, poder y pricipalmente la bendición de éste.
Aliado a la nobleza gobernante, generalmente fue representado como un anciano de nariz grande, lengua afuera y ojos bizcos.
Mientras viajaba por el cielo era bondadoso, dador de vida y luz, mientras que por la noche, en su viaje nocturno a través del inframundo, se convertía en su mayor gobernante como el Dios Jaguar.
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