Gárgolas perturbadoras
En las paredes de uno de los edificios más antiguos de Alemania, detrás de una gran estatua, hay una escultura de un hombre haciéndose sexo oral a él mismo. Data del año 1410 y nadie sabe porque ni como acabó ahí.

Debajo de la extraña escultura, está el nombre de Konrad Von Hochstaden, un arzobispo, algo que la hace aún más extraña ya que se trata de una figura religiosa.

Una de las teorías que se manejan, es que esa escultura se creó como una manera de protestar contra la autoridad, con una sexualidad mostrada de forma cruda, querían demostrar que no les importaba menos la moral o incluso el orden público de las autoridades religiosas. La única razón por la cual sigue ahí es porque no está a simple vista, tienes que buscarla con la vista y aún así cuesta divisarla, ya que está muy alta.

Lo cierto es que es bastante llamativa y he de decir que divertida.

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