Se trata de un cráneo humano del período inca, muestra lo preciso que fue la odontología, para perforar tres pequeños agujeros en los dientes de incisivo sin la turbina moderna, para que las joyas puedan ser colocadas en esos agujeros como decoración.
Forma parte de la colección del Museo de las Culturas Aborígenes - Cuenca, Ecuador.

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